lunes, 3 de octubre de 2011

Pues a mí sí me gusta…

… la Navidad. Parece que se ha puesto de moda que la gente diga que odia estas fechas tan especiales. Prefieren seguir con las caras de amargura que han tenido durante todo el año. ¡Ah! Y por supuesto, ya “no se lleva” eso de celebrar el nacimiento de Jesucristo. ¡Por favor! Y menos, festejarlo en familia… ¬¬

Muy mal. Muy mal me parece. Esta tontería de ir de vacaciones a otros países en Fiestas es capitalismo en estado puro y absurdez supina.

También es cierto que estas fechas siempre son melancólicas; tendemos a compararlas con las de otros años… Algunos seres queridos ya no están entre nosotros, la situación económica familiar está en su peor momento etc. Pero, así es la vida, amigos. Ya vendrán tiempos mejores, de verdad. Se debe festejar por todo lo alto estos días, máxime cuando hay nuevos miembros y miembras –como diría la analfabeta funcional Aído- en nuestros clanes. Ellos deben disfrutar y nosotros con ellos. Es maravilloso vivir nuevas navidades con personitas recién llegadas.

Todos hemos y tendremos navidades olvidables e inolvidables. Pero no por eso hay que entristecerse o amargarse.

Yo tengo como tradición poner el árbol, el belén y los adornos el puente de la Inmaculada. Bien es cierto que, al principio, me da un perezón espantoso pero luego, ya puesto, me encanta.

Ir por las calles de mi hermoso Madrid con las luces encendidas es una postal preciosa, que no me dejo de cansar de contemplar y retratar. La verdad es que, da igual en la época que estemos porque a mis Madriles se le encuentra encanto sí o sí.

También suelo, en las últimas semanas del año que se va, hacer un balance y ponerle una nota. Las malas cosas pasan a ser lecciones aprendidas y las buenas hacen que suba la clasificación final. Positividad.

¿Os acordáis de los villancicos, verdad? Pues cantadlos, leñe. O tararearlos, es un consejo.

Espíritu navideño que debe durar 365 días; eso sería lo ideal. Pero, de todo hay en botica. Procuremos alegrar a los demás. No somos perros, no ladremos a nadie, anda.

¡Feliz Navidad, histeriosos y que 2011 traiga sólo alegrías!

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