lunes, 3 de octubre de 2011

La balada del amor

Hace años leí en un artículo que el 80% de las canciones que se han escrito hablan sobre el amor. Amor en todas sus facetas, claro. El primer amor, el verdadero, el fraternal, a la vida… Hasta del desamor. Y es éste último el que más desgarradas y sentimentales letras inspira.

Cuando uno sufre el abandono de su mitad nota en su interior vacío. Es bastante angustioso. “Silencio”, como canta David Bisbal. Como si estuviéramos en una profunda cueva y gritásemos con todas nuestras fuerzas. Sólo escucharíamos nuestro eco. Pues hay algunos autores que consiguen plasmar a la perfección este sentimiento tan doloroso. Al igual que un fotógrafo consigue ‘robarle’ a la vida un instante que después se hace eterno, un compositor consigue la combinación perfecta de letra y música. Y si escuchamos esa pieza tan realista sintiendo, en ese momento, lo que describen sus frases, recurriremos siempre a esa canción cada vez que estemos así.

“Esta canción es deprimente”, me dijo una vez una amiga a la que le dejé oír mi MP3. “Sí, pero en estos momentos necesito escucharla porque así es cómo me siento”, le contesté. Está bien que nos desahoguemos con nuestros amigos pero si somos capaces de ver que hay artistas que lo han exteriorizado, sabremos que no somos los únicos a los que les ha pasado eso… El abandono.

Pasado el ‘luto’ del desamor, llega, para mí, la mejor parte, la de la rabia. ¡Ahí te pudras! Recuerdas todo lo que te hizo, la venda que llevabas para no ver lo tont@ que fuiste y, de la noche a la mañana, piensas: “No me supo valorar… Pues que le den”. Y la gran Marta Sánchez sale, en tu cabeza, a escena con “Soy yo”. Anda que no me he puesto esta canción veces ni nada. Cual Ave Fénix, resurges de tus cenizas. Sonríes y cada vez que te acuerdas de la otra persona, en vez de que se te escape una lágrima, te muerdes los dientes de rabia. Acompañado, por supuesto, de la expresión: “¡Valiente imbécil!”.

Por cierto, la indiferencia es el último paso para superar el desamor. Como es eso, indiferencia, no hay muchas canciones, que yo recuerde, que le hagan referencia.

Nueva etapa, nueva perspectiva. También, y de repente, aparece una persona que nos aporta cosas maravillosas. Que, con el paso del tiempo, empezamos a valorar, que nos empieza a enamorar. Y que nos aporta algo más grandioso: una mezcla basada en amor, amistad, confidencias, alegrías… El amor verdadero. Que nos muestra la parte más bonita de la vida; que nos hace ver, mediante sus acciones, que la persona que ocupaba antes nuestro corazón no le llega ni a la suela de los zapatos. Una mirada que ilumina nuestra existencia. Calculo que un 45% de las canciones del estudio antes citado se refiere a esta clase de amor. Suelen ser alegres, algunas bailables, otras… no tanto. Pero fundamentales para todos. Aunque algunas resulten ñoñas :D. ¡Qué razón tenía Luis Aguilé cuando cantaba lo que había que hacer para enamorar! “... dile que tu amor es para siempre, dile que por su cariño mueres, dile, dile”. El amor es como las plantas, hay que regarlo cada día. No pasa nada por escuchar canciones melosas y menos que las bailemos abrazados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario