Hace unos meses viví una experiencia que ha hecho que mi perspectiva a la hora de ir de compras haya cambiado radicalmente.
Seguro que alguna vez se compraron algo en un "Todo a 100" o "Al chino de la esquina", no al de alimentación, ojo. Tal vez les haya despertado la curiosidad por mirar las etiquetas de ese cuaderno a lo Agatha Ruiz de la Prada reconvertido en la marca "Amigos"; o ese estuche/neceser/aquícabetodo... El caso que el segundo origen de ese producto es... Fuenlabrada. Silencio sepulcral.
El caso, que hace un mes exactamente unos amigos, de lo más aventureros, apostillo, me invitaron a visitar un polígono industrial. El Disneylandia de los "Todo a 100". Boquiabierta me quedé con sólo mirar, admirar y contemplar esas grandes naves con letras en idioma oriental. No me atrevo a decir cuál es por pura incultura y para no meter la pata.
Entramos en la primera nave. Se respiraba mafia. Un cartel en la puerta/garaje donde se puede leer: "Mayoristas". Todos los juguetes que la UE prohíbe estaban allí. Esperando a ser comprados. Al otro lado, millones de prendas. Lo que más me llama la atención es la manía de las lentejuelas y brillantes que lucen los vestidos. Me atrevo finalmente y compro dos vestidos que, por supuesto, no me he probado... ¿dónde? Si no hay lugar para ello. Cada uno me cuesta cinco euros. Apañado.
Vamos a otra nave. Esta vez, de objetos varios: carritos de la compra, jabones, plantas... Un mega-ultra-hiper bazar. Veo un accesorio para el pelo. Llego a la caja. Por supuesto la dependienta me mira con cara de odio y no sabe ni papa de español, tampoco pretende aprenderlo. Consume compulsivamente tu vol de tallarines. "No uno, todo". Traducción: no me podía comprar sólo un pasador sino veinte. "Bueno, vale, pues voy a recoger los 19 restantes".
Cinco macro establecimientos después y más de una anécdota, emprendemos el viaje de vuelta. Dos de nosotros confiesan que han robado... Uno, una pitillera y otra, el mismo pasador que me compré. Rectifico, veinte.
A la semana siguiente de esa apasionante experiencia y de contársela a todo el mundo, voy nuevamente de compras; pero esta vez, por mi zona. En los últimos dos años han abierto muchas tiendas de ropa china. Los mejores locales, una iluminación más que buena y un orden... ordenado. La verdad es que lo que veo no me disgusta. Los escaparates están puestos con bastante clase. Exceptuando las típicas prendas que no regalarías ni a tu peor enemiga, la ropa es bonita.
Este mismo fin de semana me digo a mí misma: "Vayamos a mis adoradas tiendas 'low cost' (imperio 'amancianoortega', siglas suecas...). Y cuál es mi asombro al comprobar que en las etiquetas de las prendas figuran países como: China o Vietnam. Y el precio, el doble que las tiendas asiáticas de ropa. Lógicamente, he salido como entré en esas tiendas, con las manos vacías y con la tarjeta de débito bien guardadita.
Con esto quiero decir: ¿me convertiré en una poligonera? Tengo muchísimas ganas d evolver. Eso sí, acompañada, 'of course'.
"Es una mafia", dicen muchos. Algunas pegatinas que se ponen en las etiquetas versa "HECHO EN ESPAÑA", bien grande y en mayúscula. De acuerdo, pero, ¿dónde hay ropa BONITA, BARATA y BUENA hecha en nuestra patria? Yo compro donde la ropa me guste porque para ir hecha un adefesio... me uno al gigante asiático. Total, en unos años en nuestras escuelas no enseñarán inglés, sino mandarín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario