No, la verdad es que nunca fui una buena alumna en el colegio. Solo me gustaban las clases de baile, de dibujo y de teatro. Cuando volvía a casa, no paraba de dibujar, de escribir obras en la vieja y pesada máquina de escribir. Y sí, pasaba de hacer los deberes. Me quitaban tiempo para crear "mi mundo".
Cuando empecé 6º de EGB, las asignaturas que tanto me gustaban no tenían cabida... Y las que había, ni me gustaban, ni las entendía, ni me motivaban... Para nada. Yo solo quería disfrazarme, no resolver problemas matemáticos o analizar sintácticamente oraciones subordinadas.
Repetí curso. No solo porque no daba un palo al agua; sino porque sufrí lo que ahora se llama bullying pero en mis tiempos era "amargar la vida a alguien". No, no encajaba con mis compañeros de clase que, en plena adolescencia, tenían como único objetivo "joder" a diestro y siniestro. Pero bueno, esta entrada no va de eso pero había que explicar un poco el contexto...
El caso es que, justo ese curso de 7º de EGB pasaba a llamarse 1º de ESO por la obra y gracia de la LOGSE y seguía habiendo asignaturas duras pero también otras optativas que me parecían simplemente MARAVILLOSAS: Teatro, Procesos de comunicación (Periodismo de toda la vida)... Con la ventaja que tenemos los repetidores, aprobé todo. Cogí confianza en mí misma, después de lo horriblemente mal que lo había pasado en aquel 1996.
Fui pasando de curso. Apenas suspendía asignaturas pero mis notas no eran brillantes. Para nada. Un 6 o un 7 me sabían a gloria bendita. En bachillerato decidí mandar a la mierda las ciencias y todo lo que se le pareciera y me volqué con el Latín, Griego, Filosofía... Saqué una nota decente en selectividad pero no suficiente como para cursar Comunicación Audiovisual en la pública. No pasaba nada. Uno se tiene que aprovechar de las circunstancias: fui a la privada. Coste 0€ por tener a mi padre trabajando allí.
Se abrió un nuevo mundo ante mis ojos. Por fin iba a estudiar aquello que me gustaba... Mi 1º de carrera no estuvo mal académicamente hablando. Pero la gran sorpresa llegó en 3º de carrera. Mi primer desamor me llevó a centrarme en los estudios, a trabajar como una bestia y romperme los cuernos. No bajaba del 8... Y así hasta 5º de carrera. Fui como un cohete a por las calificaciones más altas. Existiendo el 8, el 9 y el 10, ¿para qué sacar otra nota?
Cursé otros tantos master para especializarme en Comunicación Empresarial. La rama que más salidas tiene de nuestro gremio. Conseguí mis primeros empleos de "eso". Pero di un frenazo en mi vida y quise dedicarme a la docencia, como en su día dije de niña... "Ser profe". Realicé el curso de doctorado e hice la respectiva Tesis, como medio planeta Tierra sabe. Pero como, hoy en día, parece que nunca es suficiente, cursé el Master de Profesorado en ESO y Bachillerato donde un profesor me dijo un día: "tú seguro que nunca has tenido problemas porque eres una empollona". A lo que le contesté: "nunca lo he sido; de hecho, repetí curso en el colegio. Fue una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Y si ahora soy lo que soy fue por los golpes que he recibido".
Si hoy me preguntan qué es de lo que más orgullosa me siento digo: "de repetir curso". Los repetidores, a veces, nos superamos a nosotros mismos y logramos los que otros no consiguen...