No sé cómo te llamas, ni me atrevo a decir el color exacto de tus ojos. ¿Y tu pelo? ¿Moreno? ¿Rubio? ¿Tal vez, castaño? Ay...
Estoy enamorada de ti. Nunca me había pasado esto. De una manera pasional e irracional, como las cosas maravillosas de la vida, te quiero con todo mi ser.
Llámame loca, si quieres, pero siempre he sentido esto por ti: amor. Amor del bueno, el generoso que no espera nada a cambio. Ese amor que se basa en una confianza ciega, en ser compañeros de viaje. Sí, esa clase de amor que nos llena y nos da motivos más que suficientes para levantarnos cada mañana y estar dispuestos a luchar con o sin armas.
No sé... cómo llegarás a mi vida ni dónde nos encontraremos por primera vez; pero sí sé que será inolvidable. Nos emocionaremos ambos cuando les contemos a nuestros nietos la primera vez que nuestras miradas se cruzaron. Suspiraremos cada vez que estemos separados... Pensaremos el uno en el otro y nos alegraremos de que compartamos nuestras vidas.
Seremos cómplices, crearemos un lenguaje propio que sólo entenderemos nosotros. Cada vez que me acaricies, sentiré billones de mariposas. Por cada dulce beso que te dé, querrás veinte más.
Formaremos una familia en un hogar donde se respire en cada rincón amor. Sí, mi querido desconocido. Viviremos un sueño hecho realidad. Soy una enamorada del amor y una gran convencida de que lo que uno desea con todo su corazón se cumple.
Me cuidarás y yo, a ti. Seremos un equipo y nos apoyaremos mutuamente. Sí, ya verás que sí, amor. No temamos nada.
La aventura comenzará en el preciso instante en que me digas, únicamente, tu nombre... ¿Estás preparado? Va a ser maravilloso, mi amado desconocido.