… te quiero. Las razones que tengo para seguir a tu lado. El porqué lo que tenemos es tan bonito. Tan especial.
Ayer me acordé, después de algunos meses estando por estar, por qué eres mi mitad.
Tu mirada profunda e inocente se me clava. Me tratas con tanta dulzura que tus caricias parecen tocar una muñeca de porcelana. Tus besos, intermitentes y sinceros se tatúan en mi piel.
Ayer me acordé por qué seguimos jugando esta partida. Por qué las risas que escuchamos el uno del otro nos dan la vida.
Ayer me acordé por qué mi mano sin la tuya está huérfana. Apenas recuerdo la última vez que me sentí sola. Me agrada y me asusta que tengamos telepatía. Acabamos las frases del contrario, nos llamamos justo cuando más nos echamos de menos.
Ayer me acordé por qué tu olor se ha convertido en parte de mí. Sonrío cuando pienso que estamos creciendo juntos, aprendiendo de cada cosa buena y mala que nos pasa.
Ayer me acordé de cada instante vivido a tu lado; de cada gesto cómplice, de cada atardecer contemplado a tu lado. Las imágenes que guardo en mi retina superan las estampadas en papel.
Ayer me acordé cuándo te conocí. Cómo, de forma natural, ya éramos novios desde el mismo momento en que nuestras miradas se cruzaron.
Ayer me acordé de ese primer beso… De nuestra charla sentados en un banco en la calle. De cómo despertaba la ciudad y nos daba los buenos días; la bienvenida a la nueva pareja que se acababa de formar.
Ayer me acordé de nuestras peleas, de lo bueno que sacamos de ellas. De las hermosas reconciliaciones, que eran y son bombonas de oxígeno.
Ayer me acordé y me sigo acordando de lo afortunada que soy por haberte encontrado y que nuestros caminos se juntaran cuando tenían que hacerlo…
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