lunes, 3 de octubre de 2011

Las tres “D” del verano (básicas)

Cada fin de curso, la gente experimenta la irrefrenable sensación de irse del mundanal ruido cuanto antes, escapar de la ciudad y gritar a los cuatro vientos que está de vacaciones. Es como un éxtasis anual, una pandemia que se bien-recibe.

Al principio, da un poco de pereza. Eso de hacer la maleta, llenarla de “por si acasos”, comprobar que la cámara de turno funcione; elucubrar, pensar destinos, visualizarse a sí mismo en otros escenarios… Y lo que es más importante, estudiar con quién quieres pasar esos días de asueto. Cada verano es una, dos o tres mil historias y los personajes que las protagonizan, importantes.

Os doy mi receta para pasar un verano perfecto. Sólo hay que cumplir las 3 “D”:

1.- Disfruta: de cada momento, de cada alegría y enfado, de cada mañana, atardecer y anochecer. Alégrate porque estás donde y con quien quieres estar. Solo o en compañía, haz lo que te dé la real gana. Tu único objetivo es actuar por y para tu beneficio. Deja de pensar en los demás por unos días; ellos también lo hacen y no pasa nada.

2.- Desconecta: deja de pensar en lo que dejaste atrás, en los agobios, en las desilusiones y problemas. Si es necesario, habla lo mínimo indispensable. Déjate el móvil lejos de ti. Olvídate de la tecnología. Mira las noticias muy de vez en cuando. Desinfórmate.

3.- Deléitale: con cada susurro del viento, con cada nuevo y viejo olor, con cada recuerdo que te venga a la cabeza. Es maravilloso hablar de las personas que nos dejaron pero que siguen presentes. Siéntete dichoso por cada nuevo miembro en la familia. Ahora es también parte de ti y de tus veranos.

Retoma contacto con las viejas amistades (estivales) que, no se sabe por qué, perdiste (si valen la pena). Pide perdón por cada error cometido en el pasado, justifica tus actuaciones desde el corazón.

Las vacaciones tienen un único objetivo: recordarlas. Si volvemos de ellas tristes o melancólicos es una buena señal: significará que han salido mejor de lo que imaginábamos. Por el contrario, si sólo quieres volver cuanto antes a la rutina es porque no has puesto en práctica las 3 “D”.

Al regresar hay que ser positivos: un nuevo curso espera. Lleno de sorpresas, de personas por conocer (y desconocer…), de alegrías y penas.

Para consolarnos, están los fines de semana, los puentes… Cada vez queda menos para el siguiente verano.

P.D. Haced siempre lo que os dé la gana.

¡Feliz vuelta!

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