lunes, 22 de agosto de 2016

9# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO

Como todos los domingos, iba a misa de dos. Era un joven muy guapo y con buen porte pero le daba igual la ropa. A la salida, le abrió la puerta a una señora mayor que iba con su hija de cuarenta y tantos. Le fue a dar al joven una moneda pero su hija le susurró al oído: "no es un mendigo, madre". La señora se ruborizó y le sonrió. Al chico le pasó lo mismo. Esa misma semana, esperando a que cambiara el semáforo, se le acercó un pobre que le dijo: "tú y yo somo iguales". Ofendido le respondió que no. Al día siguiente, se fue de compras, no vaya a ser que le volvieran a confundir de nuevo con un 'homeless'.

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