lunes, 22 de agosto de 2016

18# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO

Quería sentirse guapa, femenina... Ser coqueta no era malo; así que se fue a dar un largo paseo y entró en una tienda. Allí estaba escondido entre tanta ropa un vestido rojo con flores. Sólo quedaba ese. Se lo probó, le quedaba genial. Lo pagó y se fue a su casa. Se lo puso a la semana de comprárselo. Se maquilló y salió a la calle. Su actitud y seguridad eran los mejores complementos. Al día siguiente, se sentía fea, así que se puso otro precioso vestido y, de nuevo, el mundo estaba a sus pies. No es lo que llevaba puesto sino cómo lo llevaba.

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