lunes, 22 de agosto de 2016
35# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO
Le susurró al oído: "Quédate conmigo. Amanece a mi lado... Todos los días de nuestra vida". En ese instante, la carne se le puso de gallina y solo pudo esconderse entre la almohada y las sábanas. Ruborizada, avergonzada, o tal vez, halagada únicamente se rió y suspiró. A los pocos minutos, le acarició la cara y le contestó: "Me quedaré contigo si, cada vez que me prometas algo, lo cumplas. Y que ninguna noche nos acostemos enfadados". Algo que parecía sencillo se convirtió en un reto pero que hizo que, mágicamente todo funcionara... El tiempo que duró... Que fue hasta la última exhalación de uno de ellos.
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