lunes, 22 de agosto de 2016

29# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO

Su voz ronca, sus manos secas, su mirada perdida, esas ropas bohemias... Sus expresiones trascendentales... Todo él provocaba en ella una extraña sensación: el mundo se paralizaba y al mismo tiempo nada tenía sentido. Cada vez que se lo cruzaba por los pasillos de la oficina, era incapaz de pronunciar ni una sola sílaba. Ni un "hola", nada... Ese martes los planetas se alinearon y sus jefes decidieron que ambos iban a trabajar juntos. Resultó que la imagen que tenía de él era mejor que la de verdad... Es lo que tiene idealizar tanto. ¡Adiós venda!

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