lunes, 22 de agosto de 2016
34# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO
A la salida de clase, tomó el bus con una compañera. Ésta, un tanto peculiar y con cero autocrítica, sin venir a cuento le soltó: "cuando yo era pequeña, le lloraba a mi madre porque yo era demasiado guapa". Boquiabierta y contemplando el sarro asentado desde hacía años en sus dientes y evitando la protección de la halitosis mañanera combinada con café y tabaco de su nueva amiga, sólo pudo contestarla: "Ah... Vaya". No quería meter la pata, claro. Ay, lo que se hace por la amistad...
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