lunes, 22 de agosto de 2016

11# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO

Incomprensiblemente, a sus treinta y pocos años llevaba funda del móvil para el cinturón, un polo bien abotonado y metido por dentro del pantalón-chino. Por no hablar de sus gafas y su peinado con raya al lado. Parecía un seminarista. Soso como una calabaza... Pero tenía su dinerillo y consiguió casarse con una chica bastante resultona que estaba convencida de que todo el género masculino suspiraba por ella: claro caso de 'reina abeja'. Tuvieron una hija fea como un rayo, parecía un pequeño ratón con nula expresividad. Se casaron demasiado pronto. Se arrepintieron demasiado pronto. Pero ya era demasiado tarde: no se iban a divorciar por el miedo al 'qué dirán'.

No hay comentarios:

Publicar un comentario