lunes, 22 de agosto de 2016

24# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO

A sus recién cumplidos 50 años decidió apuntarse al gimnasio. A escondidas. Se fue a una tienda a comprarse ropa deportiva. A escondidas. Resulta que la prenda que escogió era una especie de body marca-pezuña que ella consideraba de lo más moderno y práctico. Llegó el día de la inauguración del establecimiento; la primera clase de pilates. Andaba bastante torpona y sudaba como un pollo en el horno. Su espeluznante prenda -de color gris claro, por cierto- no disimulaba ni sus michelines, ni su sudor, ni su pezuña. Pero ahí estaba la pobre, esforzándose como la que más. Al monitor le daba un poco de vergüenza mirarla (en su conjunto), y optaba por darle indicaciones focalizándose en la pared. La buena de Nines estaba de lo más motivada, nunca nadie le dijo que cambiara de ropa...

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