lunes, 22 de agosto de 2016
37# ABSURDOS PERO NECESARIOS COMO EL DENTÍFRICO
Para impresionarla en su primera cita, cogió su moto Vespa del año 2 a.C., su chupa de polipiel (plástico del bueno) y se engominó el pelo. La llevó al centro de la ciudad, al sitio más cutre pero a la vez más caro. Conversación típica: a qué te dedicas, qué aficiones tienes... Bla bla bla. Cuando le tocó el turno a él, dijo que le encantaba el deporte. Resultaba bastante extraño porque le iba a petar la camisa multicolor (la verdad es que parecía salido de cualquier after de Chueca) en cualquier momento con ese pedazo de barriga cervecera. Ella, asustada por si le saltaba cualquier botón de su acompañante en el ojo, procuraba seguirle la corriente y sonreír. Llegó la hora de pagar: a pachas. Se fueron a otro local: por supuesto él no le abrió la puerta. Un tío de casi 40 palos sin apenas educación que se jactaba de decir que era mega progre pero que no toleraba a quienes pensaban políticamente distinto a él. Primera y última cita, claro.
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