Aprendí a perdonar en el momento en que los recuerdos dejaron de hacerme daño.
Aprendí a perdonar en cuanto reuní fuerzas para enfrentarme con mi pasado y ser consciente de que se vive el presente... Y, a veces, el futuro. Pero, sobre todo, lo primero.
Aprendí a perdonar cuando descubrí que mis heridas habían cicatrizado. Por fin.
Aprendí a perdonar cuando conocí a gente que llenó el vacío dejado por otras personas que sólo estaban de paso en mi corazón. Aunque pensaba lo contrario.
Aprendí a perdonar cuando dejé de ser la víctima. Hubo un intercambio de papeles. Yo también puedo hacer daño. Y todo el mundo.
Aprendí a perdonar cuando le di valor a las cosas que realmente lo merecen.
Aprendí a perdonar gracias a cada abrazo y palabra de cariño que recibí sin esperarlo.
Aprendí a perdonar cuando me arrancaron una sonrisa. Cuando me sonrojaron por una bonita palabra.
Aprendí a perdonar cuando sentí alivio y paz en mi interior. Ese interior que machaca porque uno quiere que suceda. Inexplicablemente.
Aprendí a perdonar cuando supe que todos valoramos de diferentes maneras lo que decimos.
Aprendí a perdonar cuando las palabras adquirieron un significado diferente y puro. Original y sincero.
Aprendí a perdonar porque... No vale la pena torturarse por nimiedades del día a día.
Aprendí a perdonar cuando los suspiros me dejaban sin aire pero con más espacio para llenar de cosas felices.
Aprendí a perdonar gracias a los golpes certeros recibidos.
Aprendí a perdonar... Porque es lo que me hace feliz.
viernes, 26 de julio de 2013
Perdonad@
miércoles, 24 de julio de 2013
Cobarde tozudo
Me dijiste que me olvidara de ti. No tuviste en cuenta que yo soy quien convive con tus recuerdos todos los días. Pusiste tierra de por medio para huir de algo que te viene grande: una historia de amor. ¿En serio que no vas a luchar? ¿Ni lo más mínimo? Eres consciente de que ahora aparentas ser el fuerte porque, por primera vez, me ves frágil. Como nunca antes. Disculpa que me haya quitado la máscara; que hay mostrado que también toco fondo, como todo el mundo.
Insistes en que en un futuro... quién sabe... nos reencontremos. ¿Para qué? Para recordar aquello que nos unió y desunió... Si los astros o el destino hacen de las suyas, como ya nos ha pasado, por favor, guíate por el corazón y no por la cabeza. Ni tú ni yo somos seres racionales, sino viscerales.
Nos queremos, sabemos cuándo el otro está mal. Además, nos necesitamos... Necesitamos saber que el otro es feliz.
Tuvimos un pasado. Bueno, dos. El de nuestra relación y el de la "ruptura". ¿Con cuál te quedas? Da igual tu respuesta porque no me vas a decir lo que quiero oír: "Quiero un futuro a tu lado". Basta ya de cargar con fantasmas del ayer.
Te obcecas en que no vamos a estar juntos. Vale. Como quieras. Pero, ¿qué ves cuando me miras a los ojos? ¿No sientes que el mundo está bien cuando nos tenemos en frente uno del otro? El tiempo se para y sólo existimos tú y yo. Piensa en lo que te estoy diciendo. Piénsalo bien.
No me tengas como un recuerdo, sino como un presente, mi amado cobarde.
Te arrepentirás por no haber luchado con uñas y dientes, como ambos deberíamos pero... Repito, espero que me perdones que no lo haga ahora porque me faltan fuerzas y mi máxima prioridad soy yo misma.
Existe una canción... "Si yo te quiero y tú me quieres, entonces, por qué no estar juntos".
¿Cuándo comienza la batalla por nuestra historia? Me estoy haciendo con el armamento. Dame tiempo. A ver qué estarás haciendo tú...
IRLU
domingo, 12 de mayo de 2013
Carta de amor a un desconocido
domingo, 21 de abril de 2013
No está bien
No está bien. No está bien que siga pensando en ti y en los momentos que vivimos juntos. No está bien que mis ojos no se hayan secado por tanta lágrima derramada... por ti. No está bien. No está bien que tus labios sigan tatuados en los míos. No está bien que tu voz siga retumbando en mi cabeza y que me diga que me echas de menos. No. No está bien. No está bien que la herida de mi corazón siga sangrando y no cicatrice. No está bien. No está bien que sigan pasando los días, las semanas y los meses y que sigas presente en mi vida. No está bien que cada pequeña cosa me recuerde a ti. No está bien. No está bien que tu olor siga en mí... No está bien que aunque estés lejos te siento muy cerca. No. Sigue sin estar bien que no consiga pasar de página. No. No está bien que te intente olvidar y se me haga un mundo el conseguirlo. No está bien... No está bien que te siga queriendo... Y tú, a mí porque así lo siento. Sí, te siento. No está bien, mi amor, que ya no te pueda llamar así y me invada la rabia por pensar en por qué hiciste lo que hiciste. ¿Por qué lo pasó lo que pasó? Dame una respuesta porque no puedo más. Sé que tú también me oyes y no está bien que no me contestes. No está bien... No
viernes, 22 de marzo de 2013
Adiós...
martes, 8 de enero de 2013
Enamoradas del amor
- Las heridas del corazón provocan un agudo y ruidoso dolor que oprime el pecho y apenas deja respirar. Meses o, incluso años, es la media para volver a estar al 100% bien.
- Las del alma son angustiosamente silenciosas, abarcan todo el tronco de la persona, las extremidades quedan como trapos a merced de un títere sin rostro. Apenas se oye el lento latido del corazón. Su recuperación es más larga que las del corazón.
- Las de la piel, provocadas por golpes, rasguños, accidentes... Están perfectamente localizadas. Son las más rápidas de curar: agua oxigenada, algún antiséptico, alcohol de farmacia, tiritas o vendas... Y ya. Es cuestión de semanas.
