Hacía tiempo que no escribía... Hacía tiempo que no estaba inspirada. Pero parece que volvió "mi musa". Esta vez, a mi pesar.
No sé cómo llamarlo ahora: enamoramiento o ilusión. El caso es que ahora vuelvo a estar con el corazón tocado y tengo que curarlo de nuevo. Sí, aunque me hayan hecho daño, sigo creyendo en el amor. Ese extraño sentimiento que te quita y te da la vida en cuestión de minutos, horas, días...
¿Qué siento ahora? Pues algo que me resulta familiar. Me duele físicamente el pecho y se me hace un nudo en la garganta mientras mi cabeza me está boicoteando para que mis ojos no paren de derramar lágrimas. ¿Un río? O un mar... Da igual. El caso es que me duele el amor.
Conseguí tiempo atrás curar las famosas heridas, que mi corazón estuviera al 100% preparado para recibir a su nuevo inquilino. Esta vez, los cimientos eran más firmes que nunca. Sustentados en confianza en mí misma, entrega, seguridad... Y así lo hice. Volví a entregar mi corazón en bandeja de plata a un desconocido que, a las pocas horas de hablar con él, se había convertido en alguien muy especial para mí.
Era la primera vez que no me importaba ser yo misma con mis innumerables defectos y alguna que otra virtud. Fui sincera, amable, graciosa... Lo que me salía en ese momento del alma. Parecía que todo iba bien. Aunque yo, obviamente tenía mis miedos y traumas, contra los que luché y salí ganadora de todas esas pequeñas batallas de mi cabeza.
Me siento orgullosa de mí misma, de haberme entregado, de querer hacerle feliz a la otra persona todos los días. Lo haría otra vez, sin duda. Con pequeños detalles que le mostraran que no sólo movería Roma con Santiago sino el mundo entero con tal de arrancarle una sonrisa. Una sonrisa a alguien que se había olvidado de ser feliz.
No pudo ser. Su corazón decidió no corresponder al mío. Agradezco los minutos virtuales a su lado, su voz, sus palabras pero... Hay que seguir adelante. Repito: no pudo ser. Y aunque ahora mismo no sé quién llora más: si mi corazón o mis ojos, sé que este dolor pasará, como ya ha pasado en otras ocasiones.
También sé, a ciencia cierta, que me volveré a enamorar. Que me entregaré en cuerpo y alma a otra persona pero... ¡Joder! Ahora mismo me duele muchísimo.
Me enamoró la belleza y bondad de su persona. La cabeza no elige a quién amar, sino el corazón, que es caprichoso pero sincero.
Si lees esto, por casualidad, déjame darte las gracias porque me he enamorado, otra vez. No lo esperaba.
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